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PRECIOS:
-Habitación individual: 55,00 - 60,00 € -Habitación doble: 75,00 - 85,00 € -Habitación especial: 85,00 - 100,00 € -Suite: 120,00 - 150,00 € -Desayuno: 10,00 € -Media Pensión: 30,00 € -Pensión Completa: 50 €
T. Alta: Semana Santa, julio y agosto.
IVA no incluido
IDIOMAS: |
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Diseminado, s/n
31866 Beruete (Basaburua Mayor)
NAVARRA - NAVARRA
ESPAÑA
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948 503 370 |
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948 503 284 |
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En tierra de leyendas y cuentos, los habitantes más pequeños del bosque de Beruete supervisan cada detalle para que los clientes del Hotel Peruskenea se sientan como en casa. No es posible verlos, pero sí sentir toda la magia de la Navarra más auténtica, en este tradicional caserío envuelto por el silencio y con vistas a los hayedos.
Para acceder a esta típica casa navarra, a 33 kilómetros de Pamplona, hay que atravesar un bosque de robles y hayas. Peculiar Hotel, rodeado por un jardín de 7 Ha. En el exterior, la fachada revocada en blanco combina a la perfección con los sillares de piedra y carpintería de madera. Un aire cien por cien rústico que se traslada al interior. En la misma recepción, se duda ya entre subir las escaleras y acomodarse en la habitación o sentarse en alguna de las mesas del comedor interior y dar buena cuenta de la cocina casera que espera.
9 habitaciones, con baño completo, teléfono, hilo musical, radio y TV digital. Todas las habitaciones comparten idéntica estética: muebles de madera de roble, suelos de tarima, vigas en el techo y camas cubiertas con lencería blanca y edredones de plumas. Son reconocibles no por el número, sino por los diferentes nombres que reciben los duendecillos de la zona, aunque sólo los iratxos son los que realizan las labores del hogar. En la noche de San Juan es posible tenderles una trampa con un alfiletero, al menos eso dicen por aquí.
Si la comodidad es un grado en el Hotel Peruskenea no lo es menos el apartado gastronómico. Se puede elegir entre cenar en el comedor Zezengorri, interior, estilo mesón, o en el restaurante Guiomar, ubicado en el lugar con mayor encanto de la casa: un mirador de madera con vistas al valle. La carta resulta equilibrada. De primero es casi obligado pedir las verduritas de temporada con delicias de pato y foie o alguna ensalada. De segundo, lo suyo es homenajear a la tierra probando el chuletón de buey o las kokotxas de bacalao.
El caserío completa sus instalaciones con un salón de estar en la planta superior presididido por una gran chimenea. Con todo, si un cliente de pronto siente el peso de la soledad inmensa de este paraje, el silencio casi se escucha, puede lanzarse a la aventura y apuntarse a alguna de las muchas propuestas con que el propietario siempre trata de sorprender a sus inquilinos. Pionero en Navarra en la distinción de la "Q" de calidad. |
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